Guía completa
Pasar la ITV dos veces no es un buen plan
Pedir cita, esperar tu turno y volverte a casa con un «desfavorable» por un corrector de luces desajustado o un neumático al que le falta un milímetro es tirar una mañana a la basura. Y si dejas pasar más de dos meses desde la primera visita, ya no te vale la revisión gratuita: pagas la inspección otra vez.
La pre-ITV existe justo para evitar eso. En Taller Pinto repasamos uno a uno los puntos que mira la inspección, te damos un informe con el resultado de cada uno y tú decides: o nos dejas corregir lo que salga, o te presentas tal cual sabiendo a qué te expones. Como en Pinto muchos coches suman muchos kilómetros de autovía al año, los puntos que más se caen suelen ser frenos, holguras y neumáticos.
Aspectos que revisamos
El listado que usamos es el mismo que el oficial:
Alumbrado. Comprobamos las luces de cruce y carretera, ajustamos con regloscopio, intermitentes, luces de posición, antiniebla, freno (las tres), marcha atrás y matrícula. También revisamos el corrector de luces (manual o automático, según el vehículo). Este ajuste defectuoso es el fallo más frecuente que encontramos: arreglarlo es económico, pero muchos conductores lo pasan por alto hasta que la ITV lo detecta.
Frenos en banco. Verificamos la eficacia (mínimo el 50% del peso del eje), el desequilibrio (máximo 30% entre ambos lados) y el funcionamiento del freno de mano (mínimo 16% sobre el eje correspondiente). Si los frenos están al límite, cambiar las pastillas lo soluciona.
Holguras de dirección y suspensión. Inspeccionamos rótulas, silentblocks, mangueta y brazos. Medimos con plato y barra, igual que en la ITV. Las holguras leves no suponen un problema, pero las graves sí.
Neumáticos. Comprobamos que el dibujo mínimo sea de 1,6 mm en toda la banda de rodadura (no solo en el centro), que no haya grietas en el flanco, deformaciones ni desgaste irregular. Si hay desgaste asimétrico, también revisamos la geometría.
Emisiones. En gasolina, usamos OBD-II (lectura de centralita: si se enciende la luz de motor, no pasa) y sonda en el escape (CO, HC). En diésel, medimos opacidad con un opacímetro. Si tu vehículo tiene la luz de motor encendida o presenta emisiones elevadas, hay que reparar antes.
Carrocería y otros. Revisión de limpiaparabrisas, cinturones de seguridad, retrovisores intactos, ausencia de elementos peligrosos en defensas, escape sin perforaciones y claxon que funcione.
Nuestro compromiso
Si realizas las reparaciones que aparecen en el informe de la pre-ITV y, al ir a la estación, te suspenden por algo que ya arreglamos, lo corregimos sin coste adicional. Es nuestra manera de respaldar el trabajo. Queda claro: esto aplica a los puntos que tocamos, no a nuevos defectos que no se detectaron en la pre-revisión.
Lo que necesitas hacer antes de la ITV
Si tu vehículo tiene más de 6 años y no ha recibido un mantenimiento significativo, los puntos que suelen fallar son:
- Pastillas y discos de freno desgastados.
- Líquido de frenos con alta humedad — necesita un cambio.
- Reglaje de luces desajustado por golpes leves o cambios de bombilla mal realizados.
- Holguras de dirección por silentblocks envejecidos.
- Latiguillos de freno agrietados.
- Neumáticos con desgaste irregular debido a una alineación incorrecta.
Reparar todo de una vez puede parecer costoso, pero si se hace de manera lógica (priorizando la seguridad y dejando lo estético para más adelante), suele oscilar entre 200 y 600 €.
Cuándo es mejor venir
Lo suyo es traerlo dos o tres semanas antes de que te venza la ITV. Con ese margen da tiempo a revisar, reparar lo que salga y pedir cita en la estación sin agobios. Si apareces dos días antes también lo miramos, pero hay reparaciones que dependen de que llegue una pieza y ahí no hacemos milagros.
¿Se te echa encima la ITV? Llama al 641 16 17 71 y te damos hueco esta misma semana.